Carros de combate ante los inmigrantes que intentan entrar en ceuta

Exponiendo Chovinistas: Ceuta y las fronteras del internacionalismo

La reciente crisis diplomática entre España y Marruecos desenmascara una vez más a los gestores del imperialismo. ¿Que se esconde bajo la careta institucional?

Cuando hace unas semanas entraron en Ceuta miles de inmigrantes marroquíes hubo una explosión de respuestas por parte de medios de comunicación, partidos políticos y agentes sociales varios. Más de 6000 inmigrantes cruzaban la frontera a nado o a pie con la ayuda del propio gobierno marroquí, que decidió relajar la vigilancia en sus fronteras en respuesta a otro hecho que estaba teniendo lugar en nuestro país: la atención en un hospital de Logroño al presidente del Frente Polisario, el líder de los saharaui.

El rey emérito y el rey Juán Carlos junto al rey de marruecos saludando y conversando.
Fotos: El rey emérito y el rey Juán Carlos saludan y conversan con el rey de Marruecos Mohamed VI

En medio de esta crisis pudimos ver al gobierno más progresista de la historia saltarse todas las normas de derechos humanos internacionales y hacer masivas devoluciones en caliente y hasta desplegar el ejército mientras la derecha parlamentaria y las organizaciones neonazis clamaban por la defensa de la soberanía nacional que, por supuesto, jamás había sido puesta en peligro; no fue sorprendente, aunque sí un poco triste, ver cómo algunos partidos y agentes sociales que se llaman incluso comunistas bajaban sus banderas de la solidaridad internacional que tanto habían ondeado cuando se trataba de un conflicto lejano a nuestras fronteras, como el de Palestina, y se unían al mismo discurso sobre la defensa nacional de sus prójimos burgueses; quedaba claro que cuando el Estado Burgués se pone en peligro, el pluralismo político de la democracia y los enfrentamientos entre posturas mueren y viene la unidad de clase en defensa del Estado burgués.

El conflicto del Sáhara: la raíz del asunto

Pero ¿por qué decidió Marruecos “castigar” a España dejando que pasaran inmigrantes marroquíes de golpe? La respuesta no es simple, pero la raíz es clara: el conflicto del Sáhara, del que no hemos escuchado hablar mucho y que no es otra cosa que la historia de cómo el colonialismo y más tarde el imperialismo español han generado una situación que ha sumido a los saharauie en una guerra que dura más de tres décadas.

La liberación de los países colonizados sucedió hace muy poco, y en concreto, España no dejó marchar del todo los territorios que había colonizado durante tanto tiempo hasta 1975. Al menos, no oficialmente, porque las relaciones económicas fuertemente marcadas por esta colonización han continuado existiendo en el Sáhara Occidental, algo a tener en cuenta cuando se analiza la situación.

Fue en este año, 1975, con Franco muriendo y el Estado Español débil, que se aceptaron las condiciones que Marruecos quería imponer para que se le cediera el territorio del Sáhara Occidental que los saharauie, liderados por el Frente Polisario, habían estado recuperando de los colonizadores españoles. Así fue como España cedió un terreno que no le pertenecía con un tratado que debería haber hecho con la intervención de la ONU (paso que, obviamente, se saltó).

Eso generó una situación geopolítica muy conflictiva que llevó a Marruecos a intentar invadir el territorio saharaui y a décadas y décadas de miles de personas teniendo que ser trasladadas de sus hogares para evitar estar en medio de una guerra. Aún a día de hoy Marruecos se salta los tratados de paz que firmó con la ONU en 1991 y el Sáhara Occidental está dividido en dos, con Marruecos teniendo invadido al menos dos tercios del territorio que los saharauies habían recuperado y es suyo. La ONU, cómo no, no hace nada al respecto (bloqueada por EEUU y Francia en gran parte) y, mientras, España mantiene una buena relación con Marruecos mientras ignoremos el conflicto del Sáhara.

Los inmigrantes marroquíes, su desesperación y situación de vida, son usados como arma política por parte de Marruecos y la respuesta por parte del Estado Español es la de pretender que la soberanía nacional está siendo puesta en peligro por un país que es muchísimo más pobre que el nuestro, y que ha vivido la colonización y explotación de sus recursos con el retraso respecto a los países colonizadores que eso conlleva, además de las relaciones imperialistas presentes hoy día.

La invasión migratoria imposible: la unión de los fascistas y socialchovinistas

No es sorprendente que partidos o grupos de derecha reaccionen de esta manera, clamando por la soberanía nacional y yendo contra los inmigrantes marroquíes, pero sí es alarmante el ver a grupos como el (autodenominado) Partido Comunista de España hacer declaraciones en twitter que ensalzan la defensa de dicha soberanía nacional; que haya otros partidos declarados a sí mismos, de nuevo, comunistas, que hagan concentraciones en el mismo lugar, el mismo día y por la misma razón que la mismísima Falange

cartelería de falange y frente obrero ambas llamando a una concentración el mismo día, mismo lugar, misma hora.
Imagen: cartelería de falange y frente obrero ambas llamando a una concentración el mismo día, mismo lugar, misma hora.

¿Es la inmigración un peligro para la soberanía del Estado burgués, como sostienen todos estos grupos, o es una narrativa que, bajo la premisa de no caer en el “chantaje de Marruecos” (palabras del PCE) generan la criminalización de la clase obrera marroquí que viene a Europa en busca del nivel de vida que sólo gracias al imperialismo nos podemos permitir?

Es curioso ver que las campañas electoralistas de la izquierda reformista de este país se caracterizan por la promesa de la solidaridad y el internacionalismo pero que, en cuanto están en el poder, como el gobierno actual, la política que se usa es la misma que la de cualquier otro partido que pudiera estar ahí. Pero más allá de ello, vemos otros partidos y organizaciones que se hacen llamar comunistas acudir a la llamada de la “prudencia” y la “diplomacia”, que azuzan las mismas banderas que la extrema derecha en una narrativa de acorralamiento a España que es falsa y solo ayudará a que dicha extrema derecha sea más escuchada.

Y no es que el caso del PCE u otros sean aislados; son el ejemplo de una larga tradición de socialchovinismo en el Estado Español. Desde el pacto nacional de Carrillo, hasta el españolismo descarado de Errejón, pasando por varios como Roberto Vaquero o Paco Frutos, no es corta la lista de políticos de izquierda que intentan reconciliar a la clase obrera con la burguesía, por medio la unidad entre españoles. Nuestros chovinistas vestidos de rojo deberán saber: no hay reconciliación posible entre clases bajo bandera española, la única unión que le conviene a la clase obrera es con el proletariado de Marruecos, del Sáhara y de todo el mundo.

El verdadero enemigo no viene a nado, va en el yate

Y mientras, el pueblo marroquí sufre de pobreza y el pueblo saharaui sufre, además, de desplazamientos y violencia. En este contexto, Europa junto a España, se cierran en banda y continúa extendiéndose la mentira de que son nuestros hermanos obreros de otros países más pobres los que nos quitan derechos y trabajos, pero es el Gobierno y todos sus aliados que siguen esta narrativa de la invasión (se hagan llamar comunistas, antisistemas, extrema derecha, centro democrático o lo que deseen) los que callan cuando las jornaleras marroquíes pasan cada año para arar los campos y ser explotadas sistemáticamente por los empresarios; son los que callan cuando la inmigración sí es mano de obra que pueden explotar más barata y con menos miramientos por sus derechos humanos; los que callan cuando España vende armas a Marruecos que luego usa contra los saharaui; los que callan ante las violaciones a tratados internacionales y derechos humanos que ha hecho el rey de Marruecos pero acusan al líder de los Polisarios de eso mismo. 

El doble rasero es obvio. La izquierda que se escuda en la soberanía nacional debería recordar que están defendiendo un estado imperialista, y con ello, su supuesto derecho a la explotación y el expolio de otros países; su derecho a generar una pobreza que obliga a la gente de esos países a irse de ellos. La falta de coherencia de esta izquierda vendida al imperialismo occidental solo puede llevarnos a mantener la pobreza de estos pueblos y a intentar poner parches, algunos más honestos en sus intenciones que otros, a un problema que radica en la expoliación que nuestro Estado y sus amigos europeos hacen de los países africanos.

Primero, se les condena a la pobreza y la miseria; luego, se les prohíbe la entrada a nuestras fronteras. Y entremedias, la solución que propone el chovinismo español es la de seguir la lógica burguesa, aclamarla, y defenderla. Pero la superación de las crisis como la de Ceuta sólo llegarán desde la solidaridad con la clase trabajadora del Sáhara y del resto del mundo, y no de la defensa del derecho de los estados imperialistas a explotarlos hasta que no les quede otra que huir de su hogar.